Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (CEIR) de la Universidad de La Salle aportó su análisis en el artículo publicado por el periódico El Espectador titulado “De la bonanza al ajuste: así va la caída del cacao y café tras lograr precios históricos”.

Un contrato próximo a expirar podría marcar un cambio en la relación centenaria entre Fedecaferos y los recursos parafiscales del café. El debate llega con choques políticos y críticas sobre las transformaciones que requiere el gremio. El Gobierno de Gustavo Petro es el primero poner bajo discusión la continuidad del contrato del Fondo Nacional del Café (FONC), que se vence entre junio y julio, exigiendo una reestructuración institucional.

A esta coyuntura se suman las alertas por las variables del sector: la producción cafetera ha caído un 17% en el último año y las exportaciones del grano disminuyeron un 7%. Paralelamente, la ejecución presupuestal de 2024 del FoNC cerró con un saldo negativo en su excedente corriente de -546.475 millones de pesos.

El debate sobre el modelo de la FNC

Frente a las inconformidades de algunos sectores sobre la burocracia y la distribución de los beneficios de la parafiscalidad (donde el 97% de los caficultores son pequeños productores con menos de tres hectáreas), surgen cuestionamientos de fondo sobre el camino que debe tomar el gremio.

En ello coincide Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de La Salle. Y se pregunta qué hacer con una Federación que en apariencia agrupa a más de 500.000 campesinos, pero que cada vez exporta menos café porque ellos han preferido hacerlo por su cuenta. “La entidad se resiste a dejar un modelo que la ha llevado a asumir otra posición en el mercado”, afirma.

Por otro lado, misiones de estudio y exgerentes han recomendado históricamente "separar cobijas" entre el gremio y el Gobierno para evitar la politización de los recursos privados de la contribución cafetera. Sin embargo, analistas y consultores recuerdan que Fedecaferos sigue siendo una institución sólida a nivel global que maneja sus recursos con transparencia en investigación, asistencia técnica e inversión social, y advierten que restarle el manejo del fondo genera el riesgo de que el Estado use el dinero en tiempos de déficit fiscal. Asimismo, no existe en la actualidad otra entidad pública o gremio paralelo con la capacidad técnica instalada para administrar las necesidades de las familias cafeteras.

La necesidad de una transformación institucional

Al tratarse de una de las contribuciones agrícolas más antiguas del país, el desenlace de esta discusión puede marcar un precedente clave para el resto de los fondos parafiscales del sistema agroalimentario en Colombia.

Rendón concluye que hay que repensar la entidad. El tema es saber qué quiere el país con la Federación, cómo debe funcionar el Fondo y para quién. “Son preguntas que se hacen los movimientos campesinos y cooperativas. Hay que reinventar la institucionalidad cafetera para que se acomode a las nuevas realidades de la producción y que esté a la vanguardia. Se tiene que dar la discusión”, sostiene.

De esta manera, queda abierta la pregunta de qué va a cambiar o ajustarse en ese manejo para que los productores reciban el máximo beneficio posible y que la administración de los recursos mantenga su independencia del Gobierno Nacional.

 

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Debate que surge por el próximo vencimiento del contrato de administración del Fondo Nacional del Café entre el Gobierno y Federación Nacional de Cafeteros, en medio de cuestionamientos sobre el modelo actual, la caída de la producción y exportaciones de café, y el déficit financiero del fondo.

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