El nuevo logosímbolo de la Universidad de La Salle Colombia está alineado con una convicción profunda del Distrito Lasallista: todo está conectado. Esta idea se presenta como una visión que atraviesa la espiritualidad, la misión educativa y la manera como las comunidades lasallistas se relacionan con el mundo.
Esta premisa, desarrollada en la Reflexión Lasallista 2025–2026: “Todo está conectado: la Comunidad de la Creación y la Fraternidad Universal”, invita a reconocer que la educación, la fe, la justicia social, el cuidado de la casa común y las relaciones humanas no existen de forma aislada, sino que se construyen de manera interdependiente, en comunidad y por asociación. Desde esta mirada, la interconexión se convierte en una forma de vivir y comprender la misión lasallista hoy.
La figura que compone el símbolo sugiere movimiento, encuentro y relación. No es una imagen estática ni cerrada, sino una forma abierta que representa el dinamismo de la comunidad educativa. En ella se expresa la unidad construida desde la diversidad, el valor de la fraternidad y la convicción de que cada persona alcanza su mejor versión cuando se reconoce parte de un tejido común.
Tal como lo ha señalado el Hno. José Alexander Santafé Andrade, rector de la Universidad de La Salle Colombia, la intención de este símbolo es fortalecer la conexión entre los valores lasallistas, promoviendo la unidad, el sentido de comunidad y una identidad compartida dentro de toda la comunidad educativa. Esta apuesta dialoga de manera natural con la perspectiva global de la Familia Lasallista y, en particular, con el desarrollo de la tipografía Indivisa, creada por La Salle México como una voz gráfica para la comunidad lasallista global. Bajo el principio Indivisa Manent —“lo unido permanece”—, esta tipografía propone un sistema visual que unifica sin homogeneizar, permitiendo reconocernos como parte de una gran familia, al tiempo que celebra la diversidad cultural, lingüística y territorial.
Indivisa, al igual que el nuevo logosímbolo, refleja una identidad de carácter humano y ecuménico, con un equilibrio cuidado entre funcionalidad y personalidad. Ambos elementos comparten una misma lógica institucional: construir consistencia gráfica, fortalecer el sentido de pertenencia y proyectar el espíritu lasallista en un contexto de uso contemporáneo.
De esta manera, Interconectados, somos la mejor versión se consolida como una afirmación que va más allá de lo visual. Es una declaración que reconoce que la excelencia no es individual, sino colectiva; que la educación se construye en relación con otros; y que la universidad es un ecosistema vivo donde cada vínculo transforma, recordando que la misión lasallista cobra sentido cuando se vive desde la convicción de que todo está conectado.
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