En el marco del Día del Ingeniero Químico, celebrado cada 27 de noviembre, el director del programa, ingeniero Leonardo Herrera Gutiérrez, destacó la relevancia de esta profesión en un país que enfrenta desafíos urgentes en materia ambiental, productiva y social. Más que una conmemoración, esta fecha invita a reconocer el rol de quienes, desde la ciencia y la tecnología, contribuyen a construir un desarrollo verdaderamente sostenible.
Para el director, este día “no solo celebra una profesión, sino una capacidad transformadora: la de innovar responsablemente, transformar la materia sin destruir el entorno y generar soluciones que impactan positivamente al país”. En su visión, el ingeniero químico contemporáneo es un profesional que integra compromiso ambiental, innovación tecnológica, aportes al desarrollo sostenible y un profundo sentido de responsabilidad con las nuevas generaciones.
Formación para los retos de hoy y del mañana
El programa forma ingenieros químicos con un enfoque integral que articula ciencia, tecnología, ética y responsabilidad social. La propuesta formativa se sostiene sobre cinco pilares esenciales:
- Sólida base en ciencias básicas e ingeniería, que permite abordar problemas de forma rigurosa y metodológica.
- Énfasis en sostenibilidad, a través de ingeniería verde, eficiencia energética y gestión de residuos.
- Relación temprana con la industria, mediante prácticas profesionales, trabajo en planta, proyectos integradores y simulaciones.
- Formación en gestión, economía, liderazgo y seguridad industrial, facilitando que los futuros profesionales tomen decisiones informadas y éticas.
- Desarrollo de habilidades blandas y pensamiento crítico, apoyado en movilidad académica, cogrados, doble titulación y trabajo colaborativo.
“Buscamos que nuestros ingenieros no sean solo expertos técnicos, sino agentes de cambio capaces de diseñar soluciones innovadoras y sostenibles para los grandes desafíos de la industria y del planeta”, aseguró el director.
Investigación y experimentación: el corazón de la disciplina
El programa asume la investigación y la experimentación como ejes transversales para formar profesionales con capacidad analítica, pensamiento crítico y criterio científico.
Según el director, estos procesos permiten comprender a fondo los fenómenos químicos y físicos, mejorar procesos industriales, aplicar teoría a contextos reales y fortalecer habilidades técnicas y de trabajo en equipo.
“La investigación es la base del desarrollo científico, la innovación tecnológica y la solución de problemas complejos en nuestra disciplina”, afirmó Herrera Gutiérrez.
Un mensaje para quienes están construyendo el futuro
A estudiantes y egresados, el director les envía un mensaje contundente: reconocer el enorme potencial que tiene su conocimiento para transformar realidades.
“Que dimensionen el valor de su formación para generar soluciones que respondan a las problemáticas de la sociedad y que lo hagan desde la innovación, la ética y la sustentabilidad. Que tengan la visión y el valor para asumir los nuevos retos que el país y la industria les plantean”.
Aunque resulta difícil elegir un solo caso representativo, el director destaca que “cada semestre emergen historias admirables”: prácticas industriales ejemplares, proyectos de investigación, iniciativas sociales, trabajos de extensión, semilleros activos, movilidades académicas, doble titulación y proyectos integradores para comunidades.
“Somos una comunidad académica que aporta al entorno de manera fraterna y comprometida. Cada estudiante, docente y egresado suma a esta historia colectiva”, concluyó Leonardo Herrera.
El Día del Ingeniero Químico no solo exalta una disciplina, sino su impacto transformador. En un país que busca equilibrar desarrollo, competitividad y sostenibilidad, la Ingeniería Química continúa siendo un pilar estratégico para impulsar soluciones que cuiden la vida, la industria y el planeta.
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