Como experto en seguridad alimentaria y desarrollo rural, Jaime Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (CEIR) de la Universidad de La Salle, participó en el artículo “El panorama de la seguridad alimentaria: el hambre cede, pero no desaparece”.
El informe revela que en 2025 Colombia registró una reducción significativa en la inseguridad alimentaria, rompiendo la tendencia casi estática que traía desde 2022; esto se traduce en que unas 779.000 personas dejaron de pasar hambre en el último año. Sin embargo, a pesar de que la FAO destaca como avance clave que por primera vez se redujo claramente la inseguridad alimentaria grave (lo que demuestra que las ayudas llegan a los más vulnerables), la cifra actual sigue siendo un reto: todavía 12 millones de personas (21,1% de los hogares) viven bajo alguna condición de inseguridad alimentaria, y el 3,4% de ellos sufre la forma más severa de hambre.
¿A qué se debe la mejora?
Los expertos asocian este salto positivo a tres factores principales:
- La reducción de la pobreza multidimensional.
- Mayor poder adquisitivo en los hogares vulnerables gracias al incremento del salario mínimo.
- La recuperación de las cadenas productivas agrícolas en el centro del país y la aplicación de políticas territoriales enfocadas.
“Por ejemplo, San Andrés se destacó por su mejora en la medición. Pasó de tener una inseguridad alimentaria de 31,8% en 2024 a un 5,2% en 2025, una caída del 26,6%. Además, departamentos del centro del país (Meta, Tolima, Santander) mejoraron en acceso a alimentos, asociado a la recuperación de cadenas productivas agrícolas, según Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la U. Javeriana de Cali.
Pero no todas son buenas noticias. La brecha entre el campo y la ciudad permanece y se amplía año a año. En 2022 la diferencia entre ambos era de 5,7 puntos porcentuales, pero en 2025 se duplicó y va en 13,3 puntos porcentuales.
Y si bien todos los indicadores cayeron en el último año, no lo hacen en todas las zonas con la misma fuerza o velocidad. Jaime Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle, explica que esto se debe a que algunas mejoras no llegan a los habitantes rurales, como el aumento del salario mínimo y del empleo.
“Las brechas y las dificultades estructurales en el campo siguen siendo grandes, aunque es evidente la reducción en el indicador. Esto muestra diferencias estructurales en el acceso a las mismas políticas públicas entre los dominios geográficos”, agrega Rendón.
El factor conflicto: Las zonas con problemas de orden público sufrieron retrocesos graves. El ejemplo más crítico es Chocó, donde los hogares con hambre saltaron drásticamente del 6,4% en 2024 al 17,9% en 2025 debido a bloqueos y conflictos que impiden el acceso a la comida.”
El hambre y la falta de acceso a la comida siguen ensañándose con mayor fuerza en poblaciones específicas, a pesar de que todas mostraron mejorías frente a 2024:
- Género: Los hogares con jefatura femenina registran mayor afectación (23,1%) en comparación con los de jefatura masculina (19,4%).
- Etnia: Las comunidades indígenas (45,6%) y afrodescendientes/raizales (33,9%) sufren índices mucho más altos que quienes no pertenecen a ninguna etnia (18,9%).
- Identidad Campesina: Los hogares donde el jefe de hogar se reconoce como campesino sufren más inseguridad alimentaria (30,6%) que los que no (17,3%).
Conclusión: Colombia incluyó el derecho humano a la alimentación en la Constitución en 2025 y muestra una ruta positiva. Sin embargo, el éxito para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero para 2030 dependerá de resolver las diferencias estructurales y la violencia que aíslan al campo colombiano.
“El rastro del hambre en Colombia
Cifras en porcentajes (%)
Convenciones del mapa: Consúltalo aquí
- Moderada o grave* (Barras grises)
- Grave* (Barras rojas)
Rangos de color (Prevalencia):
- Menor o igual a 19,1
- De 19,2 a 25,6
- De 25,7 a 33,6
- De 33,7 a 47,5
- Mayor o igual a 47,6
Datos por departamento (2025):
- San Andrés: Moderada o grave: 5,21% | Grave: 0,59%
- La Guajira: Moderada o grave: 47,76% | Grave: 16,39%
- Cesar: Moderada o grave: 31,31% | Grave: 6,56%
- Norte de Santander: Moderada o grave: 21,46% | Grave: 2,62%
- Arauca: Moderada o grave: 11,01% | Grave: 1,1%
- Santander: Moderada o grave: 12,45% | Grave: 0,76%
- Vichada: Moderada o grave: 41,83% | Grave: 9,72%
- Casanare: Moderada o grave: 17,5% | Grave: 1,16%
- Boyacá: Moderada o grave: 16,4% | Grave: 1,1%
- Meta: Moderada o grave: 18,96% | Grave: 2,58%
- Guainía: Moderada o grave: 22,63% | Grave: 3,32%
- Vaupés: Moderada o grave: 22,31% | Grave: 1,86%
- Guaviare: Moderada o grave: 27,06% | Grave: 4,95%
- Amazonas: Moderada o grave: 19,29% | Grave: 4,16%
- Bogotá: Moderada o grave: 9,62% | Grave: 1,36%
- C/marca. (Cundinamarca): Moderada o grave: 13,08% | Grave: 1,74%
- Caquetá: Moderada o grave: 20,13% | Grave: 17,86%
- Tolima: Moderada o grave: 20,06% | Grave: 1,73%
- Huila: Moderada o grave: 22,08% | Grave: 1,96%
- Putumayo: Moderada o grave: 27,77% | Grave: 1,92%
- Nariño: Moderada o grave: 31,1% | Grave: 3,92%
- Cauca: Moderada o grave: 31,16% | Grave: 4,39%
- Valle del Cauca: Moderada o grave: 14,97% | Grave: 1,55%
- Quindío: Moderada o grave: 17,53% | Grave: 2,33%
- Risaralda: Moderada o grave: 10,26% | Grave: 1,49%
- Caldas: Moderada o grave: 9,24% | Grave: 1,28%
- Chocó: Moderada o grave: 56,76% | Grave: 17,86%
- Antioquia: Moderada o grave: 20,1% | Grave: 3,72%
- Córdoba: Moderada o grave: 40,22% | Grave: 5,93%
- Sucre: Moderada o grave: 50,09% | Grave: 11,3%
- Bolívar: Moderada o grave: 33,42% | Grave: 5,82%
- Atlántico: Moderada o grave: 32,97% | Grave: 6,17%
- Magdalena: Moderada o grave: 36,11% | Grave: 7,41%
Nota destacada en el mapa: En Chocó se evidenció el mayor incremento en la población que pasó hambre. En 2024 fue el 6,4% de los hogares y para 2025 es el 17,9%. En este territorio se evidencia el peso que tienen los problemas de orden público, conflictos o guerras en aumentar la dificultad para que las personas accedan a la comida, de acuerdo con la directora del DANE, Piedad Urdinola.
Otras brechas en los hogares colombianos
Prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave
Género
- Jefatura femenina: 28,2% (2024) | 23,1% (2025)
- Jefatura masculina: 23,1% (2024) | 19,4% (2025)
Etnia
- Indígena: 46,2% (2024) | 45,6% (2025)
- Negro/a, afrocolombiano/a, raizal, palenquero/a: 39,3% (2024) | 33,9% (2025)
- Ninguna: 23,5% (2024) | 18,9% (2025)
¿El jefe de hogar se considera campesino?
- Sí: 35,4% (2024) | 30,6% (2025)
- No: 21,8% (2024) | 17,3% (2025)”
Fuente: DANE y FAO.
Colombia incluyó el derecho humano a la alimentación en la Constitución en 2025 y muestra una ruta positiva. Sin embargo, el éxito para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero para 2030 dependerá de resolver las diferencias estructurales y la violencia que aíslan al campo colombiano.