En medio de los debates sobre cobertura, financiamiento y acceso, surge una pregunta de fondo: ¿qué tan relevante es hoy la educación superior para los jóvenes? Más allá de ampliar oportunidades de ingreso, el desafío actual pasa por recuperar el sentido mismo de la universidad como proyecto de vida.
Así lo plantea el Dr. Milton Molano Camargo, vicerrector académico, en una reciente entrevista publicada en El Espectador, donde aborda la importancia de recuperar el sentido de la universidad como un proyecto de vida para los jóvenes, en medio de los debates sobre cobertura, financiamiento y acceso a la educación superior.
En este contexto, el reto no es únicamente institucional. Se trata de reconstruir una relación de confianza entre la sociedad y la educación superior. Las sociedades con mayores niveles educativos no son necesariamente perfectas, pero sí cuentan con mejores herramientas para pensar, resolver conflictos y construir acuerdos.
Sin embargo, este proceso también exige una transformación desde las universidades. Persistir en modelos rígidos, con trayectorias lineales y poco flexibles, limita la capacidad de respuesta frente a las expectativas de las nuevas generaciones. La invitación es clara: pasar de estructuras centradas en programas a sistemas de trayectorias formativas más dinámicas, que permitan múltiples entradas, salidas y reingresos a lo largo de la vida.
Este enfoque implica reconocer que no todos los estudiantes recorren el mismo camino ni en los mismos tiempos. Por ello, se requieren modelos más flexibles, modulares y conectados con las realidades territoriales, capaces de ampliar oportunidades sin comprometer la calidad.
Otro aspecto clave es reducir la distancia entre el aprendizaje y la vida real. Para muchos jóvenes, la universidad sigue siendo un espacio desconectado de los problemas concretos. Integrar experiencias prácticas desde etapas tempranas no solo fortalece la formación, sino que la hace más significativa y pertinente.
Finalmente, es necesario superar la idea de que una carrera define un destino único. En un mundo cambiante, las trayectorias profesionales son cada vez más diversas, híbridas e impredecibles. En este escenario, la educación superior está llamada a ofrecer rutas abiertas, que permitan a los estudiantes construir su propio camino.
Incentivar el acceso a la educación superior no depende únicamente de aumentar cupos o financiación. El verdadero desafío está en lograr que estudiar vuelva a tener sentido. Esto implica un compromiso compartido: una sociedad que recupere la confianza en la educación y unas universidades dispuestas a transformarse para responder a las necesidades reales de los jóvenes.
/noticias/el-desafio-de-reconectar-los-jovenes-con-la-universidad