La Cátedra Institucional Lasallista continúa consolidándose como un espacio de encuentro y reflexión académica que invita a la comunidad universitaria a dialogar sobre los desafíos contemporáneos de la educación y el sentido de la formación integral.
En su edición 2026, bajo el tema “Educar para la esperanza: la formación universitaria frente a la incertidumbre”, la conversación se centró en una pregunta fundamental: ¿cómo formar personas capaces de construir sentido en un contexto atravesado por cambios acelerados, transformaciones tecnológicas y nuevas tensiones sociales?
Organizada por la Escuela de Humanidades y Estudios Sociales y el Departamento de Formación Lasallista de la Universidad de La Salle, esta edición propuso pensar la esperanza no como una idea abstracta o una actitud ingenua frente al futuro, sino como una forma de asumir críticamente el presente y reconocer posibilidades de transformación.
En palabras del Hno. Rector José Alexander Santafé Andrade, la Cátedra representa un espacio que aporta sentido a la construcción del profesional que la Universidad busca formar. Durante su intervención señaló que la incertidumbre puede entenderse como una condición profundamente humana y planteó la necesidad de asumirla desde una perspectiva distinta:
“Mirar la incertidumbre no con miedo, sino con esperanza para hacernos más humanos”.
La reflexión también destacó a la universidad como un lugar de encuentro, cocreación y construcción colectiva, capaz de acompañar a las personas en la búsqueda de respuestas frente a los desafíos actuales.
Pensar la experiencia y construir conocimiento con sentido
La maestra Lola Cendales, reconocida educadora e investigadora colombiana, llevó la conversación hacia las preguntas sobre el papel de la educación superior en un escenario atravesado por grandes volúmenes de información, transformaciones tecnológicas y nuevas dinámicas de producción del conocimiento.
Entre sus reflexiones planteó la necesidad de ir más allá de la descripción de las experiencias para comprenderlas críticamente y convertirlas en posibilidades de aprendizaje y transformación social.
La conversación también puso sobre la mesa algunas tensiones presentes en la educación superior, entre ellas la relación entre investigación y sociedad, así como la necesidad de que el conocimiento universitario dialogue de manera más cercana con las necesidades y realidades del entorno.
Uno de los interrogantes que atravesó su intervención giró en torno al lugar de la universidad frente a las nuevas tecnologías y al creciente flujo de información:
“Estamos avasallados por la información, pero nuestro papel también es enseñar a pensar qué hacemos con esa información”.
Más allá del acceso a datos y contenidos, la reflexión destacó la importancia de fortalecer capacidades críticas que permitan comprender, cuestionar y dar sentido a las transformaciones contemporáneas.
La esperanza como una experiencia que se vive
Por su parte, el Hno. Ariosto Ardila Silva propuso una mirada sobre la esperanza como una experiencia profundamente humana y una posibilidad de respuesta frente a escenarios marcados por el miedo y la incertidumbre.
Durante su intervención señaló que la esperanza no puede entenderse únicamente como un concepto que se transmite o se aprende de manera teórica:
“La esperanza no se aprende, no se enseña; se vive”.
Asimismo, destacó la necesidad de construir una cultura que permita contrarrestar las narrativas de temor que circulan en distintos ámbitos sociales y reconoció razones para seguir creyendo en las posibilidades humanas: la capacidad intelectual, la resiliencia del mundo natural, la fuerza de los jóvenes y la capacidad de las personas para seguir construyendo sentido.
Una de las ideas que marcó la conversación fue la distinción entre esperanza, optimismo y pesimismo:
“El que tiene esperanza busca que algo tenga sentido, independientemente de los resultados”.
Una conversación que permanece abierta
Las preguntas que atravesaron esta edición de la Cátedra Institucional Lasallista continúan abiertas: ¿qué papel le corresponde a la universidad frente a las transformaciones actuales?, ¿cómo formar sujetos críticos y comprometidos con su realidad?, ¿cómo construir esperanza en medio de la incertidumbre?
Más que ofrecer respuestas definitivas, este espacio ve la educación como una práctica que acompaña, interpela y abre horizontes de posibilidad. Una conversación que continúa invitando a pensar el presente y a imaginar nuevas maneras de construir futuro desde la formación universitaria.
La conversación completa puede revivirse aquí.