Ser parte de la primera generación en graduarse de un programa no es solo obtener un título: es abrir camino. La primera cohorte del programa de Diseño Visual de la Universidad de La Salle deja un legado que fortalece la identidad y la consolidación del programa dentro de la universidad. Juan Alejandro Álvarez, director del programa, afirma con orgullo que “estos estudiantes tuvieron un papel fundamental en la construcción de la identidad misma del programa. Más que adaptarse a una carrera ya consolidada, participaron activamente en su validación académica y profesional”.
Una mirada flexible e interdisciplinaria
Lo que distingue a esta generación, explica Álvarez, es “haber desarrollado una mirada flexible e interdisciplinaria del diseño, entendiendo lo visual no solo desde lo gráfico, sino desde las narrativas multimodales, la comunicación digital, el pensamiento estratégico y la innovación social”. Cada proyecto y desafío académico se convirtió en una oportunidad para transformar ideas en soluciones reales y creativas, dejando claro que la formación en Diseño Visual va mucho más allá de lo estético.
Entre los principales logros de esta cohorte está la capacidad de demostrar la pertinencia del programa dentro del panorama contemporáneo del diseño y su aporte a proyectos reales de la universidad. Álvarez resalta que “su capacidad para trabajar interdisciplinariamente y responder a problemáticas reales de la universidad, como los empaques de Utopía, refleja la pertinencia y el alcance de su formación”.
Retos y adaptación en un programa joven
Construir identidad profesional en un programa nuevo implica retos únicos. “Uno de los principales desafíos fue definir qué significa ser diseñador visual en un contexto donde confluyen el diseño gráfico, la comunicación visual, el diseño digital y el diseño interactivo”, explica Álvarez. Frente a estas tensiones, los estudiantes supieron posicionarse, explicar su valor diferencial y adaptarse a un entorno académico en constante aceleración tecnológica, desarrollando habilidades que los preparan para liderar la industria creativa actual.
“Han dejado una cultura de experimentación, interdisciplinariedad y adaptación constante frente a los cambios de la industria creativa y digital. Han demostrado que existe un espacio relevante para un diseñador capaz de integrar pensamiento visual, tecnología, narrativa y compromiso social”. El legado de esta generación va más allá de la formación técnica. Así lo describe Álvarez.
Proyección hacia el futuro
De cara al futuro, el programa proyecta fortalecer áreas emergentes como inteligencia artificial aplicada al diseño, experiencias inmersivas, visualización de datos, narrativas transmedia y sostenibilidad, manteniendo siempre la sensibilidad social, la creatividad y el dominio tecnológico. La primera cohorte no solo graduó diseñadores visuales: abrió camino para nuevas generaciones capaces de liderar procesos creativos complejos y generar impacto en proyectos creativos y procesos culturales.
Ser pionero tiene su recompensa: marcar la identidad del programa y dejar una huella que inspira orgullo no solo en los estudiantes y docentes, sino en toda la comunidad de Diseño Visual de La Salle.