Ser maestro es mucho más que enseñar. Es acompañar, escuchar, orientar, abrir caminos y dejar una huella que muchas veces permanece en silencio, pero que transforma la vida de quienes pasan por el aula.
Con ese espíritu se vivió la celebración del Día del Maestro(a) Lasallista, un encuentro pensado para agradecer la labor de quienes hacen de la educación una experiencia humana, cercana y profundamente significativa. Más que un acto académico, fue un momento para reconocer historias, trayectorias y vocaciones que han aportado a la formación integral de cientos de estudiantes.
Durante la jornada se destacó a los docentes que, por su recorrido académico, compromiso y contribución a la vida universitaria, ascendieron a la categoría de profesor Titular Nivel I. Este reconocimiento fue entregado a:
- Carlos German Van der Linde Valencia, de la Escuela de Humanidades y Estudios Sociales.
- María Vanessa Gómez Ramírez, de la Escuela de Ciencias Básicas y Aplicadas.
- Clara Stefany Romero Hurtado, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias.
- Jorge Yecid Triana Rodríguez, de la Facultad de Ciencias de la Educación.
También hubo un espacio especial para homenajear a quienes cumplen 20 años de servicio, una trayectoria que habla de permanencia, entrega y amor por la enseñanza. Dos décadas formando, acompañando procesos y aportando desde su saber a la vida de la comunidad educativa.
Los docentes reconocidos por sus 20 años de servicio fueron:
- Juan Manuel Torres Serrano.
- Nelson Javier Pulido Daza.
- Ana Marcela Bueno.
- José María Siciliani Barraza.
- Adriana Cecilia Goyes Moran.
- Daniel Lozano Flórez.
- Jairo Giovanni Rojas Yepes.
- Jorge Giovanni Vargas Velasco.
- Omar Andrés Sierra Morales.
- Patricia Paola Ruiz Gómez.
- Sebastián Alejandro González Montero.
- Jairo Orlando Montoya Gómez.
Entre aplausos, palabras de gratitud y gestos de reconocimiento, la celebración recordó que la labor docente no se mide solo en años, clases o logros académicos, sino también en la capacidad de inspirar, motivar y acompañar a cada estudiante en su camino.
Este encuentro fue una oportunidad para decir gracias. Gracias a quienes enseñan con paciencia, a quienes orientan con generosidad, a quienes investigan, crean, preguntan, cuidan y siguen creyendo en el poder transformador de la educación.
Porque detrás de cada logro estudiantil, de cada proyecto que nace y de cada historia que avanza, hay maestros y maestras que han entregado parte de su vida a formar con sentido.